La diabetes en la historia (I): las primeras civilizaciones

Nunca dejamos de descubrir avances con los que hacer la vida de las personas con diabetes más fácil, o incluso nuevas formas de evitar desarrollarla. Pero no siempre ha sido así. Todo forma parte de un proceso que ha necesitado siglos de investigaciones, observaciones y teorías por parte de los médicos de todas las épocas.

Ya en el antiguo Egipto, alrededor del año 1500 a.C. encontramos la primera referencia a la enfermedad gracias al Papiro de Ebers, nombrado en honor del arqueólogo que lo descubrió en 1862.

En ese papiro, que condensaba en 20 metros de papel toda la información médica de la época, se habla de enfermos que adelgazaban pese a comer con normalidad, que siempre tenían hambre y sed, y que orinaban en abundancia. El remedio se realizaba con grasa de ternera, cerveza, hojas de menta y sangre de hipopótamo; además de las inevitables ofrendas y sacrificios a los dioses. Podemos suponer por la dieta sugerida que los casos de éxito eran bastante pocos.

Varios siglos después, entre el V y el III a.C. encontramos otra referencia en la cultura hindú. El Súsruta-samjita es otro compendio escrito por Súsruta, en el que se denomina una enfermedad llamada madhumeha (orina de miel) que se achacaba a comer demasiado arroz y dulces. En su descripción se habla de que afecta a los miembros de la misma familia, y también se realiza una primera distinción entre diabetes tipo 1 y 2, ya que se habla de la enfermedad que afecta desde la niñez, y aquella que aparece con edades más avanzadas.

El término “diabetes” nos llega en el siglo I d.C. desde el Imperio Griego, si bien es imposible determinar si lo acuñó Areteo de Carpadocia o Apolonio de Menfis. Viene de los vocablos griegos “dia” (pasar) y “betes” (a través). Areteo señalaba el peligro mortal que suponía la enfermedad.

En el Imperio Romano se realizan dos avances: por un lado el griego Galeno (siglo II) identifica que el problema con la orina obedece a un fallo del riñón, que no filtra bien. Y hasta nuestros días llegan los consejos de Celso, otro médico del siglo II que investigó la enfermedad y realizaba dos recomendaciones: dieta y ejercicio.

Interesante, ¿verdad?

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