Charlie Kimball, diabetes a 250 km/h

Soy un mejor deportista gracias a la diabetes, en lugar de a pesar de ella. Estoy más pendiente de mis entrenamientos, mi salud, y más concienciado de mi nutrición. Soy más proactivo sobre lo que concierne a mi salud”.

Así de claro es el piloto Charlie Kimball cuando habla de su diabetes. Una enfermedad que no le impide ser un destacado piloto de la Indycar americana, la competición con los coches más veloces y haber ganado duras pruebas de resistencia como las 24 horas de Daytona.

Charlie nació en Chertsey, Inglaterra, y comenzó a correr a los 9 años en carreras de karts, como otros tantos pilotos profesionales. Aunque fue aceptado en la prestigiosa Universidad de Stanford, Charlie decidió priorizar su carrera como piloto. Sin embargo, esta pareció sufrir un revés en el año 2007, cuando con 21 años le diagnosticaron diabetes tipo 1.

Charlie pensó que había llegado el final de su carrera, y dejó el campeonato a mitad de año. Como él dice: “Ser diagnosticado de diabetes puede asustarte, y fácilmente detener tu vida durante un momento”.

Pero al entrar en las comunidades de diabéticos, Charlie comprobó que la diabetes no detuvo a ninguno de ellos. Un año después, en el 2008, volvía a competir. En su primera carrera tras su retorno conseguía subirse al podio.

Charlie, que siempre había buscado el mejor coche con el que correr, ahora también buscó el mejor endocrinólogo. Que resultó ser la doctora Anne Peters, quien ha tratado a numerosos deportistas con diabetes. Charlie se refiere a ella, su nutricionista y su educadora como sus tres “Ángeles de Charlie”, que velan por que todo vaya bien durante sus carreras.

Ahora Charlie corre con un monitor continuo de glucosa, que va sujeto al volante con un velcro. Por supuesto, también se mide la glucosa antes de comenzar cada carrera. En el coche lleva agua con hielo, para compensar todo el sudor que pierden los pilotos, pero a diferencia del resto de pilotos, puede cambiar este líquido por agua con azúcar mediante una válvula, para evitar una hipoglucemia.

Además, su entrenador tiene insulina y glucagón en boxes, para inyectárselo durante cualquier parada en los mismos.

Gracias a estas precauciones, Charlie se convirtió en el primer piloto con diabetes en competir en la IndyCar; y en el 2013, tras su victoria en el circuito de Mid-Ohio, en el primer piloto con diabetes en ganar una carrera del circuito. Hasta ahora es su única victoria, aunque ha logrado otros 5 podios y un total de 13 top 5s en sus 9 temporadas en la IndyCar. A lo cual hay que sumar la mencionada victoria en Daytona, otro primer puesto en la fórmula 3, y un podio en las 500 millas de Indianápolis.

Todo un as del volante, al que la diabetes no pone freno, ¡nunca mejor dicho!

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