El confinamiento podría haber agravado la diabetes

El confinamiento, sin duda, ha cambiado durante unos meses nuestros hábitos de vida. Eso para las personas con diabetes es un problema, ya que nuestras rutinas nos permiten mantener un mejor control sobre nuestra diabetes.

Una idea que confirma un reciente estudio de la Universidad Europea, en el que han participado varios investigadores españoles: Helios Pareja-Galeano (Universidad Europea), María Martínez-Ferrán (Universidad de Valencia), Fabián Sanchis-Gomar (Universidad de Stanford y Universidad de Valencia) y el cardiólogo Fernando de la Guia-Galipienso.

El estudio, que se ha publicado en la revista Nutrients, se titula “Impactos metabólicos del confinamiento durante la pandemia del COVID-19”. Y su principal conclusión es que estos meses en casa han agravado la diabetes, además de provocar atrofia muscular. Dos problemas que se observan de forma más severa en las personas mayores.

Y es que la reducción en la actividad física tan drástica como la que han sufrido muchas personas, salvo aquellas que la hayan suplido con ejercicio en casa, puede disparar varios problemas de salud, especialmente en personas mayores, en las que la inactividad es más contraproducente.

A eso debemos sumar que han cambiado las dietas, que en algunos casos han resultado poco adecuadas al descenso de actividad, o a que se han hecho más comunes alimentos menos saludables como pasteles, etc...

En lo que se refiere a la diabetes y el metabolismo, el estudio detecta un aumento de la resistencia a la insulina, además de un aumento de la grasa corporal y las citocinas inflamatorias, a causa del sedentarismo.

Por ello, los investigadores coinciden en recomendar un estilo de vida activo, incluso aunque alguna vez tuviésemos que volver a una situación de confinamiento: "Hacerlo puede ayudar también a paliar el impacto psicológico que el confinamiento está teniendo especialmente en los más mayores", aseguran.

Así que, si sois de los que os habéis tirado en el sofá durante el desconfinamiento, os toca empezar a mover el cuerpo. Siempre con unas precauciones previas, y ajustando la intensidad poco a poco a vuestras capacidades y edad.

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