Niveles adecuados de glucosa

Cuando una persona debuta, hay varias preguntas que se repiten inevitablemente. Una de las más comunes es '¿qué niveles de glucosa en sangre debo tener?'. Hoy vamos a hablar de ello, ya que entender cómo funciona esto es una clave principal para la autogestión de la diabetes.

Lo primero que hay que advertir, es que los niveles de glucosa se comportan de forma diferente según la persona y la situación. Podemos dar una guía orientativa, pero para ajustarla de forma personalizada debemos consultar a nuestro médico.

En cuanto a las situaciones, no es lo mismo medir la glucosa recién levantado, que una hora después de comer, o después de haber hecho ejercicio intenso. Por eso, vamos a ver dos situaciones clave, ofreciendo los valores que recomienda el Instituto Nacional para la Excelencia Clínica del Reino Unido.

Antes de las comidas:

Por norma general, tendremos menos azúcar en sangre antes de comer, como es lógico. Por normal general, una persona con diabetes (ya sea tipo 1 o tipo 2) rondará entre 70 y 126 mg/dL; mientras que una persona sin diabetes diabetes no pasará de 106.

Por las mañanas al despertar, en el caso de la diabetes tipo 1, es recomendable no estar por debajo de 90 mg/dL, por lo que si es el caso convendría incluir en el desayuno algún alimento de procesamiento rápido que nos suba un poco el azúcar.

Después de las comidas:

Alrededor de hora y media después de la comida, cuando ya se ha digerido el grueso de la misma, los niveles de azúcar serán más altos. Aquí debemos diferenciar entre pacientes con diabetes tipo 1 o tipo 2. Así, mientras que las personas con diabetes tipo 2 pueden irse hasta los 153 mg/dL, para las personas con diabetes tipo 1 los valores recomendables están entre 90 y 162 mg/dL.

Una persona sana normalmente no pasa de 142 mg/dL en este momento.

Mantener los niveles de glucosa dentro del rango tiene un efecto muy positivo en el cuidado de la diabetes, y especialmente en evitar las complicaciones a corto y a largo plazo que provocan los niveles demasiado altos (o bajos) de azúcar. Cuidar estos indicadores ofrece beneficios que son mayores mientras más cuidadosos seamos.

 

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