Los alimentos antidiabetes molarían tanto como los zapatos antigravedad, pero no existen

Hoy contamos en nuestra página con la colaboración de Juan Revenga, dietista en la Universidad San Jorge, miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, conocido por su blog el Nutricionista de la General, y autor de varios libros sobre nutrición.

La diabetes tipo 1 yo la tipo 2, tienen importantes riesgos tanto a corto plazo, relacionados con el control de la glucemia (hipo e hiperglucemias) como a largo plazo, en relación con las angiopatías diabéticas. Así, es bastante fácil coincidir en que las complicaciones en una patología que es crónica suele ser un buen caldo de cultivo para que a los pacientes se les venda "la moto sin manillar".
Y no hay cosa que se venda más fácil que aquello que nos gustaría que existiese, aunque su planteamiento sea irreal. El ejemplo del título es válido ya que, a casi todo el mundo, imagino, le gustaría tener unos zapatos antigravedad con los que poder salir volando. Y sucede igual con los alimentos que algunas personas tildan como "antidiabetes" o también como alimentos para personas con diabetes.

La única diferencia es que por muy zoquete que uno sea, sabe que eso de los zapatos levitadores es un imposible. Pero hablar de alimentos antidiabetes es otra cosa ya que es una cuestión poco clara. Y no es clara por tres razones básicas:

  1. El ciudadano medio no tiene ni idea de la naturaleza de la diabetes, ni tan siquiera muchas veces cuando "le toca". No sabe por tanto de su etiopatogenia, ni tampoco de los procesos fisiopatológicos implicados. Y es normal, es un área de conocimiento de la que habitualmente se ocupan los profesionales sanitarios. Con lo cual es sumamente fácil meterle un gol en este terreno
  2. El acerbo cultural-popular ha envenenado la percepción de lo que es posible y de lo que no es posible con los alimentos. Y lo ha hecho, típicamente, con una de las frases que más se han sacado de contexto en la historia. Me refiero a esa de Hipócrates que dice que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina tu alimento. Que la verdad, como frase es muy resultona, pero se ha sobrevalorado bastante por encima de su significado.
  3. La industria alimentaria que, como siempre, ha hecho bueno uno de sus grandes leitmotiv: a río revuelto, ganancia de pescadores. Es decir, la diabetes es hasta cierto punto una patología relativamente compleja, los ciudadanos no lo tienen nada claro pero "saben que lo de azúcar tiene algo que ver", y además está el bueno de Hipócrates para echar un cable… ya tenemos el caldo de cultivo perfecto para la creación de esos alimentos para los diabéticos o antidiabetes.

¿Alimentos prohibidos? No
A todas estas circunstancias hay que sumar que la medicina es una ciencia en continuo avance (sí es una redundancia, en la naturaleza de la ciencia está implícito el avance) y que lo que se sabía sobre diabetes hace 100 años no es lo mismo que lo que ahora se sabe… aunque a algunos profesionales y libros especializados les cueste horrores actualizarse. Es decir, cierto es que durante muchos años se propuso una dieta específica y especialmente restrictiva para la diabetes cuando, más al contrario, en la actualidad la evidencia científica sostiene que la alimentación en el tratamiento del paciente con diabetes no he de diferir en nada de aquel patrón de alimentación que se le debiera recomendar a la población general sin diabetes.
En este sentido hasta hace poco se han hecho recomendaciones anacrónicas al respecto de restringir la presencia de alimentos que a la luz de la actual evidencia tendrían perfecta cabida en el patrón de alimentación de una persona con diabetes.

Me explico:

  • ¿Es recomendable que una persona sana, sin diabetes, incluya el plátano, el melón o la uva en su patrón de alimentación? Sí. Y por tanto igual sucede con los pacientes con diabetes.
  • ¿Es recomendable que una persona sana, sin diabetes, incluya las galletas, la bollería o los snacks salados en su alimentación de forma habitual? No. Y por tanto igual sucede con los pacientes con diabetes.

Puede que ser así de radical se les haga a muchos cuesta arriba, pero tal y como se recoge en el último documento de consenso Intervención nutricional en adultos con diabetes y prediabetes: un documento de consenso, de la Asociación Americana de Diabetes, los profesionales sanitarios deben centrar sus consejos en características comunes que se muestran beneficiosas, en concreto:

  1. Hacer énfasis en la presencia diaria de alimentos vegetales frescos como frutas, verduras y hortalizas: acelga, espinacas, lechuga, rábanos, berenjena, calabacín, judía verde, etcétera.
  2. Reducir tanto como sea posible (cuanto menos mejor) la presencia de alimentos con azúcares añadidos y los cereales refinados.
  3. Preferir los alimentos integrales y naturales en lugar de alimentos ultraprocesados

Es decir, las mismas, mismitas generalidades que se recomienda en las guías de alimentación más actualizadas, y sin que en las guías sobre diabetes se hagan excepciones al respecto, por ejemplo, de frutas concretas. Sí se advierte que el consumo de zumos no debe ser una tónica habitual como tampoco debiera ser en el caso de las personas sanas… y con el fin precisamente de evitar complicaciones relacionadas con la obesidad, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles.

¿Súper alimentos para diabéticos? Tampoco
Son legión y se suelen promocionar en redes sociales y canales como youtube a partir de influencers de medio pelo, digo de medio pelo no en atención a su número de seguidores ya que al parecer hoy en día cualquier tuercebotas o pisateclas puede tener una legión de followers, sino a su peso específico en la materia que nos ocupa, la diabetes en concreto o la salud pública en general. Esos (súper) alimentos sobre los que se pone el foco con frecuencia, suelen ser arándanos, mezclas variadas de frutos secos, canela, espinacas, etcétera a los que se les atribuye poseer una especial capacidad para regular el azúcar en sangre, la secreción o el efecto de la insulina o cualquier combinación de estas circunstancias sin pies ni cabeza. Ni una sola de las principales instituciones sanitarias internacionales dedicadas al cuidado de la diabetes considera creíbles este tipo de listados, más que nada porque no hay estudios que lo respalden.

Eso sí, es necesario hacer destacar que, en la mayor parte de los casos, estas selecciones de alimentos podrían, perfectamente, formar parte de un patrón de alimentación saludable, tanto entre la población general como en el caso de las personas con diabetes. Pero con un matiz claro, su uso no va a curar ninguna diabetes en curso, por mucho que se anuncie a bombo y platillo; por muchos seguidores que tenga el influencer en cuestión.

¿Alimentos especiales para diabéticos? Aún menos
Fueron legión en las últimas décadas del siglo XX e incluso se extendieron durante la primera del actual S XXI, afortunadamente la legislación europea, empezando por el Reglamento Europeo 1924/2006 sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos les cortó las alas y poco a poco se extinguieron.
Hasta hace relativamente poco tiempo no era infrecuente ver declaraciones en el etiquetado de algunos productos del tipo "para diabéticos" o "apto para diabéticos".

Sin embargo, el Reglamento Europeo 432/2012 sobre declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos, las excluyó de cuajo ya que esta norma no contiene ni una sola mención referente a la diabetes. Para ser sincero, el uso de edulcorantes como sustitutos de azúcar, permite decir sobre alimento que los contiene que provoca un menor aumento de la glucosa en sangre después de su ingestión en comparación con los alimentos o bebidas que llevan azúcar. Pero nunca, repito, nunca, hacer referencia a la diabetes como patología.

Más en concreto, las sociedades científicas más relevantes en el cuidado de la diabetes rechazan el uso de los conocidos como "productos para diabéticos". De hecho, desalientan su uso por que trasladan a los consumidores una imagen de falsa saludabilidad y por tanto propician de esta clase de alimentos un uso más perjudicial que beneficioso. Sin ir más lejos:

  • La última guía para el tratamiento de la diabetes del Instituto Nacional Británico para la excelencia en los cuidados de la salud, sostiene, con poco género de dudas, que "se desaconseja el uso de alimentos específicamente comercializados para personas con diabetes".
  • La Asociación Americana de Diabetes al explicar algunos de los mitos más frecuentes en diabetes sostiene: "Un plan de alimentación saludable para personas con diabetes es, en general, igual que el que pudiera seguir cualquiera sin diabetes […] Los alimentos para diabéticos no ofrecen en este sentido ningún beneficio especial. Más al contrario, la mayoría de ellos siguen alterando la glucemia, suelen ser más caros y, llegado el caso, pueden también tener un efecto laxante si contienen polialcoholes como edulcorantes".

En este sentido, un servidor publicó en la revista científica Actividad Dietetica (hace ya una década) un artículo titulado  "Alimentos para diabéticos: ¿necesidad o marketing?" en el que se argumentaba y concluía que: "la utilización de alimentos especiales para diabéticos no está justificada salvo que se los considere en el marco de una alimentación equilibrada, variada y saludable".

Descubre más sobre Juan Revenga en su blog El Nutricionista de la General https://juanrevenga.com/

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