Diagnosticar la depresión cuando tienes diabetes

Ya comentamos la importancia de la psicología en el control de la diabetes cuando hablamos sobre el estrés. Hoy vamos a hablar de otro problema muy habitual. Y es que las personas con diabetes tienen el doble de probabilidades de padecer depresión que las que viven ajenas a la enfermedad, y ésta también afecta a su diabetes. Hay muchos motivos que pueden causarla: la rigidez con la que debemos llevar el control de la diabetes puede causarnos estrés, las complicaciones de la enfermedad a largo plazo pueden disminuir nuestra calidad de vida, puede que caigamos en la falsa sensación de que no podemos llevar una vida normal…

El resultado puede crear un círculo vicioso muy peligroso: no es extraño que una persona deprimida descuide el control de la diabetes, se sienta menos motivada a cuidarse, y por ello empeore y se sienta aún peor. Además, puede hacer a esa persona caer en hábitos poco saludables como el tabaco, una alimentación compulsiva y poco ordenada, una vida menos activa…

Es normal que todas las personas tengamos altibajos emocionales, y pasemos por estados de depresión transitorios. Sin embargo, es importante identificar una depresión cuando ésta se alarga en el tiempo, para combatirla eficazmente mediante una terapia adecuada.

Pero ¿cómo podemos identificar una depresión para acudir en busca de ayuda? Hay varios síntomas que debemos vigilar y que nos indican que estamos deprimidos si se mantienen de una forma persistente y continuada:

  • Pérdida de interés en las actividades del día a día, incluso los hobbies o aquellas que más nos agradan.
  • Sentimiento acusado de tristeza, culpa o desesperanza.
  • Dolores de cabeza o espalda, problemas de estómago... todos sin causa aparente.
  • Irritabilidad y mal humor.
  • Falta de concentración o problemas para memorizar.
  • Sensación de cansancio generalizada, o poca energía a la hora de realizar tareas.
  • Problemas de sueño; generalmente para conciliarlo, pero a veces por exceso de horas durmiendo.
  • Pensamientos suicidas.

Sobra decir que este estado tiene solución. Con la ayuda de profesionales y una actitud positiva, podemos (¡y debemos!) dejarla atrás. Nuestra diabetes lo agradecerá, ya que estaremos más motivados para cuidarla, y evitaremos conductas que la agraven. ¡Y eso por no hablar de que con una sonrisa en el rostro todo se ve mejor!

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