Diabetes y genética: ¿se hereda la diabetes? (Parte 2: diabetes tipo 1)

Ya hicimos en esta página un repaso a las probabilidades de que los descendientes de personas con diabetes tipo 2 puedan heredar la enfermedad. Un tema que preocupa no a pocos padres, y que hoy vamos a completar analizando las opciones que presentan los padres con diabetes tipo 1.

Como dijimos en el anterior artículo, en principio es menos probable heredar la diabetes tipo 1. Más del 85% de las personas con diabetes no tienen ningún familiar que también haya desarrollado la enfermedad. Aunque en estudios más exhaustivos, y con un control más estricto, ese porcentaje puede descender hasta rondar el 75%.

Así pues, partimos de un porcentaje que está entre el 15 y el 25%, pero hablando de toda la familia, no sólo de padres e hijos.

Para ser más concretos, normalmente un padre tiene unas opciones del 5% de que sus hijos hereden su diabetes tipo 1. Menos probable aún es que herede de la madre, con un remoto 1% (que aumenta hasta el 4% si dio a luz al bebé en cuestión antes de los 25 años).

Ojo, porque estos porcentajes se disparan si los padres tienen una afección muy común entre los enfermos de diabetes tipo 1, llamada síndrome autoinmunitario poliglandular tipo 2. En ese caso el riesgo aumenta hasta el 50%.

Hay también que tener en cuenta otros factores ambientales. Por ejemplo, se dan más casos de diabetes en zonas frías (y más en debuts en invierno que en verano), por lo que la probabilidad aumenta en estos casos.

También parece que hay una relación directa con la lactancia. Mientras más tiempo se haya alimentado un bebé de la leche materna, menos probable es que desarrolle la diabetes tipo 1.

Ya sabemos también que la raza blanca es más propensa a la diabetes tipo 1, por lo que pertenecer a este grupo aumenta las posibilidades. Concretamente los genes HLA-DR3 o HLA-DR4, de ser compartidos entre padres e hijos, indican una altísima probabilidad de que la diabetes tipo 1 haga acto de aparición.

Por último, la exposición a los virus no ayuda, ya que algunos pueden favorecer la aparición de la enfermedad.

En cualquier caso, en la diabetes tipo 1 es más sencillo adelantarse a un debut, realizando pruebas de respuesta a la glucosa o a la insulina, que pueden determinar si los niños y niñas tienen un riesgo alto de desarrollar la enfermedad.

Eso sí, si tenemos la mala suerte de heredar o de dejar en herencia una diabetes, una cosa debemos tener clara: nadie es culpable de ello, ¡y todos, padres e hijos, vamos a poder realizar lo que nos propongamos!

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