La diabetes y los pinchazos: la longitud de la aguja

Hace un tiempo os hablamos en este blog de los errores más habituales a la hora de inyectar la insulina, y hablamos de la importancia de leer el prospecto o purgar la jeringuilla antes de pinchar, aquellos que inyectáis la insulina de forma manual y no utilizáis una bomba de insulina.

Otro de los aspectos que subrayamos fue el tamaño de la aguja, en el que vamos a centrarnos hoy. Como ya os contamos en aquella ocasión,utilizar una aguja de un calibre muy grande nos va a provocar una herida mayor (y por tanto un mayor riesgo de infecciones, mala cicatrización…).

Pero también debemos tener en cuenta la longitud de la aguja. Y es que si utilizamos una aguja demasiado larga, podemos provocarnos más dolor al traspasar la piel, o incluso una alteración en la absorción y la eficacia de la insulina si acaba siendo inyectada en una zona muscular, de forma que nos enfrentemos a riesgo de hipo o hiperglucemia.

Así pues, siguiendo las recomendaciones de la guía del Hospital Sant Joan de Déu lo recomendable es usar agujas de 4mm de longitud, que son las que tienen la mayoría de plumas/bolis de insulina. Si usáis jeringuilla es probable que tengáis que utilizar una aguja algo más larga, para sacar la insulina del vial, pero eso no quiere decir que tengáis luego que introducirla cual banderilla.

De este modo, las agujas de 4mm podemos (y debemos) introducirlas de forma perpendicular a la piel, tomando un pliegue de la misma (especialmente en niños o personas delgadas).

Si, por contra, vamos a usar una aguja más larga, de 6mm, entonces lo que haremos, para no alcanzar músculo ni terminaciones nerviosas, será coger un pliegue en la piel, e introducir la aguja de forma oblicua, para que no alcance zonas muy profundas.

Y, recordemos, nunca reutilices agujas, ya que al penetrar la piel se desgastan, pierden su lubricación, y además se exponen a la creación de bacterias de cara a un segundo uso. O sea, más riesgo y más dolor.