Cuidado de las heridas cuando tienes diabetes

Las heridas son una de las complicaciones más peligrosas de la diabetes. Se curan más lentamente y se desarrollan de forma más rápida si no se cuidan, pudiendo provocar daños muy serios que pueden llevar en el peor de los casos a amputaciones.

Se combinan una serie de factores que hacen de la cicatrización un proceso lento. Por un lado, los altos niveles de azúcar no permiten que las células capten oxígeno y nutrientes con normalidad, inflamándolas. Todo eso a la vez que se perjudica al sistema inmunológico, aumentando el riesgo de infección.

Por otro lado, los niveles altos de azúcar dañan nervios y la circulación, con lo que se pierde la sensibilidad (lo que puede provocar que nosotros mismos hagamos empeorar una herida por no detectarla y tratarla a tiempo) y la capacidad de los glóbulos rojos de alcanzar las heridas.

Por todo esto, debemos tener mucho cuidado con las heridas. Empezando por prevenirlas, especialmente en las zonas más peligrosas como los pies, usando calzados adecuados, y revisando los mismos de forma diaria.

Si hemos sufrido una herida, lo primero será desinfectarla. Para ello nos lavaremos bien las manos antes de manipularla. Con las manos limpias, entonces limpiaremos la herida con agua (y jabón, según el tipo de herida). Es importante secar bien con gasa estéril, ya que si dejamos humedad podemos favorecer la aparición de bacterias.

Con la herida limpia y seca, aplicamos un antiséptico, y cubriremos la herida con un apósito, y la protegeremos con una venda. Todo esto sin ejercer presión, ya que eso dañaría más la piel.

Es recomendable que la vea un profesional (no necesariamente de urgencia, en heridas cotidianas basta con ir a tu centro de salud el día siguiente salvo que observemos algo preocupante).

A partir de aquí, haremos un seguimiento de la herida, observando que va cicatrizando con normalidad, aprovechando que vamos a limpiarla diariamente, cambiando los apósitos. Lo ideal es ir viéndolo con un profesional, para una mayor tranquilidad.

Es muy, muy importante en estos días mantener los valores glucémicos en rango, para favorecer una cicatrización rápida y minimizar los problemas de los que hablábamos antes.

Debemos acudir a un profesional con urgencia si la herida no cicatriza en una semana, o notamos síntomas como ardor, mucho dolor, segregaciones, pérdida de sensibilidad... Si la herida es grave o hay infección, es probable que sea necesaria una hospitalización y el uso de antibióticos.

Compártelo a través de

También te puede interesar