Cetosis y cetoacidosis: síntomas y consejos para prevenirla

Uno de los problemas de no contar con azúcar en tu cuerpo, es que éste sigue necesitando energía para funcionar. Un problema que induce a nuestro metabolismo al catabolismo de las grasas, sustituyendo con éstas la falta de glucosas.

En situaciones de ayuno, este proceso nos suele ofrecer hasta el 75% de nuestra energía. Sin embargo, es una situación que debemos procurar que sea transitoria y ocasional, ya que una cetosis prolongada puede llevarnos a sufrir una cetoacidosis, que sí que puede perjudicar nuestro organismo.

Y, ojo, hablamos de una complicación que puede darse en apenas unas horas, por lo que debemos estar muy pendientes de sus síntomas. La cetona, creada por el hígado a partir de las grasas, al descomponerse crea los llamados “cuerpos cetónicos”, que cambian el pH sanguíneo, haciendo nuestra sangre más ácida, y en altos niveles llegan a convertirse en toxinas que debe eliminar el riñón.

¿Cuáles son los síntomas? En muchas ocasiones la cetoacidosis diabética es la forma de que las personas descubren su diabetes. Los síntomas se dan en apenas unas horas y son sed acuciante, muchas ganas de orinar, debilidad, náuseas, vómitos, confusión… también es característico el aliento con olor a fruta, la falta de aire o el dolor abdominal.

Por supuesto, unos análisis detectarán unos altos niveles de cetonas en la orina, y de azúcar en la sangre (hiperglucemia).

En caso de detectar síntomas, es importante acudir de forma urgente al médico, ya que hay riesgo de sufrir nefropatías, fallo cardiaco o edema cerebral.

¿Y cómo prevenirlo? Pues del mismo modo que prevenimos hipoglucemias e hiperglucemias: empezando por un control de los niveles de azúcar (a los que podemos añadir los cuerpos cetónicos de la orina, si pensamos que estamos teniendo el problema). Las situaciones de estrés y diversas enfermedades nos hacen más vulnerables a esta situación, por lo que son momentos en los que debemos estar especialmente alerta. También los embarazos o el consumo de ciertas drogas aumentan el riesgo.

Por supuesto, tener una alimentación sana y adecuada, combinada con una vida sana y activa, ayudará a que los niveles de azúcar del cuerpo sean idóneos, y nuestro organismo no recurra a las grasas. Todo, claro, combinado con un nivel de azúcar en sangre siempre controlado, y ajustado con las tomas correctas de insulina.

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