Los 5 errores más habituales en diabetes

Óscar López de Briñas, nuestro Jedi Azucarado, vuelve a nuestra página para hablarnos de errores más comunes de lo que querríamos en el control de la diabetes.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

Me temo que nuestra capacidad para tropezar es infinitamente superior a dos, pero en algunos ámbitos nos conviene aprender rápidamente para no tropezar más por las consecuencias que pudiera traer. Por ejemplo, en la diabetes. Una patología que requiere de un alto grado de formación y conocimientos por parte del paciente.

Especialmente en la tipo 1, donde la persona se enfrenta diariamente -como diría el padre de Indiana Jones- a “múltiples ardides de una astucia letal”. Son muchas las decisiones que debemos tomar a diario. Unos cuantos miles anualmente. Y para tener éxito, debemos aprender de nuestra experiencia. Un error es un fracaso que debemos procurar que no se repita. Sin embargo, hay algunos comportamientos o piedras en las que nos estrellamos una y otra vez. Estos podrían ser los cinco errores más habituales en diabetes:

1 EL “ATRACÓN”

O cómo pasarse mil pueblos comiendo en una hipoglucemia. Las bajadas de azúcar no son momentos agradables. Eso lo sabemos todos. Pero las normas son claras: 15 gramos de hidratos de carbono de absorción rápida, esperar 15 minutos y si procede, otros 15 gramos de hidratos. Analicemos esta recomendación. Por un lado la cantidad; con quince gramos basta para remontar la gran mayoría de hipoglucemias. Nada de asaltar la cocina al grito de “¡a mi la legión!” y comerse hasta el trapo de la cocina. Y la otra clave es el concepto de “hidratos de absorción rápida”. No es lo mismo ingerir 15 gramos de HC de arroz, de galleta, de pan, de helado, de garbanzos… o de glucosa.

La recomendación es hidratos rápidos, que el estómago no debe descomponer y tal cual pasan a la sangre ya disponibles para ser usados por la insulina. O sea, glucosa, que puedes tomar en geles, pastillas… También puedes acudir también a sacarosa, que aunque es un disacárido, se descompone muy rápido para extraer la glucosa que contiene. Esto lo tienes en bebidas azucaradas o en el azúcar de mesa. Pero por dios santo, si tomas azúcar blanco… ¡disuélvelo en agua! No hay nada más desagradable que meterse a la boca una cucharada de azúcar en grano.

Finalmente, recordar que un atracón o ingesta excesiva de HC en una hipo nos lleva irremisiblemente a una hiperglucemia posterior, que siempre es difícil de gestionar debido a la mezcla de ingredientes como la grasa, que provocarán una errática y complicada curva posterior difícil de torear.

2 LA SOBRECORRECCIÓN

Un concepto (relacionado con el punto anterior) que incluso viene identificado por algunos de los programas de gestión de diabetes. Un porcentaje importante de hipoglucemias en diabetes tipo 1 viene provocado por errores a la hora de gestionar esa hiper previa. Vivimos en una vida monitorizada. Vigilamos nuestro sueño, nuestros pasos, la glucemia o las pulsaciones cardíacas, la grasa corporal… Y eso en diabetes nos puede producir un ansia. Nos hemos vuelto impacientes. Pero la insulina tiene una farmacocinética y farmacodinamia que es la que es. No por mirar más veces la glucemia va a hacer efecto antes y va a bajar más rápido.

Aún estamos empezando a conocer las últimas generaciones de insulinas rápidas modificadas que aceleran su absorción, pero a día de hoy una aspart o lispro nos dan unas cuatro horitas de acción para ver sus efectos. No nos pongamos como posesos a aplicar dosis ante una hiper, por alta que sea. Espera un poco. Léete un libro, limpia las estanterías, discute un poco con tu pareja… pero deja de mirar el medidor y aplicar más dosis, que sólo van a conseguir al final una buena hipoglucemia… y un terrible mal cuerpo por un brusco descenso de la glucosa sanguínea, que por cierto no es nada bueno.

3 EL ANSIA POR LA PERFECCIÓN INALCANZABLE

Vivimos en una sociedad en la que el modelo es la perfección. Sea en el ámbito que sea. No hay más que ver Instagram: todo es perfecto y todos son felices. Y en diabetes, las tecnologías también han hecho aparecer un problema: el ansia por ser perfectos. Por intentar ser como un no diabético. Y además es un comportamiento que cada vez pide más y más perfección. Nunca es suficiente. Vivir mirando una bomba de insulina o un medidor de glucemia intersticial no es ni deseable ni sano mentalmente.

No vas a tener menos complicaciones por vivir esclavo de tu diabetes. No hay datos científicos que digan que alguien con 4,8% de HbA1c tenga mejor pronóstico que otro con 6%. Las complicaciones no van a venir por estar en hiper durante dos horas.

Seamos sensatos. Y si tienes ansia, cómete chicle o pon un poco de música chill out.

4. ¿SÓLO HC?

Es cierto que la gestión de la diabetes es la gestión de nuestra glucemia durante el día. Pero aunque el foco está puesto en esos carbohidratos y en su conteo (si no los cuentas, te aconsejo que lo hagas porque es el sistema menos malo a día de hoy), hay otros aspectos que alteran el resultado y que sin embargo muchas veces no tenemos en cuenta: ¿Qué tipo de HC son? ¿Cómo se van a absorber? ¿Hay mucha proteína o grasa que también subirán tu glucemia horas después? ¿Hay mucho tiempo entre plato y plato? ¿Con qué antelación pones la insulina? ¿Dónde la pones? ¿Qué actividad has realizado antes o realizarás después? ¿Las ancas de rana son carne o pescado?

Hay muchas cuestiones que debes plantearte antes de decidir qué dosis ponerte. Lo básico son los HC, pero ten en cuenta otros aspectos y conseguirás aumentar el porcentaje de éxito en tus postprandiales.

5 OLVIDARSE DE ELLA

Acabaría con un fallo en el que caemos todos: olvidarnos de la diabetes. Se convierte en algo tan asquerosamente rutinario que muchas veces podemos olvidar que está ahí. Ojalá doliera mucho cuando tenemos una hiper o una hipo. Porque así estaríamos más pendientes de no salirnos del rango. Pero no. No pasa nada. No duele nada. Y tendemos a olvidar. En parte porque nuestra cabeza lo necesita a veces y en parte porque la rutina lo provoca. Yo reconozco que en ocasiones tengo días “de persona normal” en los que soy feliz y me olvido de la diabetes. Pero son mini breaks.

Debemos tener siempre presente a nuestra indeseada compañera. Es fundamental para que no olvidemos nuestra tarea, ya que la diabetes cobra la factura a largo plazo.

Y nuestro objetivo es no pagar nada de esa factura gracias a que nos hemos cuidado siempre.

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