La Hipo, hablemos de la hipoglucemia

Hoy contamos en nuestro blog con Óscar “jedi Azucarado” López, que nos habla en esta ocasión de la importancia de identificar y controlar las hipoglucemias.

La Clínica Mayo define la hipoglucemia como “una afección provocada por un nivel muy bajo de azúcar en sangre (glucosa), la principal fuente de energía del organismo”. La teoría la sabemos todos. Y no sólo lo sabemos, sino que lo sentimos. A veces incluso antes de saber lo que es, como me sucedió a mi cuando allá por el infausto verano de 1986 descubrí lo que era una hipoglucemia… sufriéndola. Desconcertado ante la sintomatología clásica, descubrí por casualidad que comiendo algo aquel temblor parecía desaparecer en minutos. Así era la diabetes en los años 80. A nivel de música una década genial, pero en cuestión de educación diabetológica, nada de lo que podamos sentirnos orgullosos. Contrariamente a esto, hoy día dudo que haya alguna persona con diabetes tipo 1 que no sepa lo que es esta situación aguda, gracias a una intensa educación diabetológica que se imparte desde el diagnóstico. Porque -y no puedo evitar recordarlo siempre que tengo ocasión- los tipo 2 no la reciben. El porqué es un misterio, ya que también la necesitan. Sin embargo, sigue siendo la gran asignatura pendiente, pero como dijo aquel… ni está ni se le espera. Y es una pena, porque estoy convencido de que el negro panorama de la diabetes cambiaría mucho si la recibieran. Pero retomando el asunto, hoy la hipo es algo conocido y a lo que sabemos cómo enfrentarnos. Aunque eso es un tema distinto a la frecuencia con la que las sufrimos, que debe ser -y en esto no hay discusión- la menor posible.

¿Tú cuántas tienes por semana?

De hecho, la hipoglucemia es algo tan abrumadoramente rutinario que forma parte de nuestro día a día. No hay persona con tipo 1 que no las viva una y otra y otra vez, algo que sin embargo en tipo 2 no es tan frecuente. Y esa frecuencia tan alta de hipoglucemias a lo largo de nuestros variados y agitados días ha hecho que incorporemos este episodio a nuestra vida de modo rutinario; casi hasta un punto peligroso, en el sentido de que nos acomodamos a ella y la aceptamos como una parte más de nuestro día a día. Sin embargo, aunque eso es cierto parcialmente, no debemos olvidar que uno de los objetivos primarios en diabetes es reducir al mínimo los episodios de hipoglucemia. Por eso, nunca debemos olvidar que la “hipo” debería desaparecer de nuestras vidas. Y nuestro trabajo es intentarlo. Esto sería el primer aspecto a destacar. Pero no olvides que si tienes 3 a la semana no eres mejor que quien tiene 5, ni este a su vez es mejor que quien tiene 10. Porque la diabetes es un control a varios niveles. Las hipoglucemias son una de esas variables. Pero las cifras medias, las gráficas AGP, la variabilidad, el control de las post prandiales, la gestión de la glucemia durante el ejercicio físico… todo suma y es lo que decide en conjunto si tienes o no un buen control. 

Todo un mundo de sensaciones

En el día a día, el cuerpo necesita la glucosa como fuente de energía. Y la insulina reparte esa glucosa sanguínea a las células del cuerpo que la necesitan. Pero ese equilibrio entre insulina y glucosa no es automático en las personas con diabetes. Si se toma menos glucosa de la que corresponde a la insulina administrada, la glucemia en sangre caerá a niveles de hipoglucemia, desencadenando en el cuerpo una sintomatología típica que todos conocemos, pero que sin embargo se manifiesta de mil y un maneras diferentes. Se podría escribir un libro (de humor sin duda) sobre sensaciones y episodios relacionados con la hipo. A pesar de que la teoría dice que primero el cuerpo avisa mediante reacciones adrenérgicas (temblores, palpitaciones, sudor…) y si no se toman medidas llegan los síntomas neuroglucopénicos (confusión, mareo, dificultad para hablar…), en la práctica las personas refieren miles de sensaciones muy curiosas para detectar las hipoglucemias. Desde lengua que se duerme… una especie de hormigueo eléctrico en los dientes… chispas de luz blanca en la visión… manos que se duermen… la lista de síntomas es tan amplia que daría para ese libro del que hablaba más arriba y que sería todo un hit entre la comunidad dulce. Solemos decir que no hay dos diabetes iguales. Pero también podría decirse que tampoco hay dos hipoglucemias iguales. Lo importante es que se te haya formado sobre ella, sepas la teoría y sobre todo aprendas a reconocer TUS síntomas, que pueden ser diferentes de los del otro. Escucha a tu cuerpo y toma en consideración sus avisos, porque a veces nos sirve de utilidad cuando hay por ejemplo discordancia entre una medición de glucosa (capilar o intersticial) y nuestras sensaciones. En esos casos, bien vale la pena que te tomes tu tiempo en hacer varios chequeos de glucemia para asegurarte. Escuchar a tu cuerpo es siempre recomendable.

La hipo perdida y los sensores de glucosa

Finalmente, algo importante. Todos sabemos que los años de evolución en diabetes pueden producir entre otras cosas una pérdida en el reconocimiento de las hipoglucemias. Esto, que siempre ha supuesto un problema importante -y de hecho es uno de los supuestos para la prescripción de bomba de insulina- hace años que es menos importante desde que se han popularizado los sistemas de medición de glucosa intersticial, con los que podemos saber en todo momento nuestra glucemia. Pero también sin darnos cuenta nos vamos confiando a estos sensores y prestamos menos atención a las hipoglucemias. A la vez que nuestro control mejora y las medias se reducen, lo cual contribuye también a perder algo de sensación en las bajadas. Así, hoy dependemos muy mucho de estos sistemas, sin los cuales muchas personas no seríamos ya capaces de saber si tenemos o no hipoglucemia. Un problema menor desde el momento que estos sensores los vamos a tener ya permanentemente. ¿Pero qué ocurriría si te lo quitan? Por eso, no pierdas esa capacidad de escucha de tu cuerpo. Haz el ejercicio de prestar atención a tus sensaciones cuando el sensor te diga que estás en hipo. Sigue procurando asociar una determinada sensación con la falta de azúcar. Perder el reconocimiento de la hipoglucemia confiado totalmente a un sensor tiene sus riesgos.

La hipoglucemia está en nuestro día a día. Es parte de la vida de un tipo 1. Pero no debemos olvidar que nuestro objetivo es eliminarlas, no integrarlas en nuestra vida. Y también que debemos poder reconocerlas y saber actuar. Que te tropieces y te caigas en mitad de la calle es algo extraordinario. Pero tropezarse varias veces por semana sigue siendo igual de extraordinario. No convirtamos en una rutina algo que deberíamos no sufrir.

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