InsulinRock: enfermería, rock y diabetes

Un estudiante gaditano de enfermería termina su carrera y descubre que tiene diabetes tipo 1. Y, lo peor, que ni siquiera con su formación era sencillo manejar la diabetes, como había pensado en un principio. De su condición y de su afición al rock nació un lugar en el que aporta información sobre la diabetes desde su punto de vista y su día a día.

¿Por qué nace InsulinRock, y a qué se debe el nombre?

Pues este blog nace cuando al hacerme algunas preguntas con respuesta aparentemente sencilla o al encontrarme en distintas situaciones complicadas y ponerme a buscar información en San Google, darme cuenta de que internet está plagado de información copiada de un sitio para otro, como si un robot lo hubiese escrito todo. Y por otra parte cosas como, no sé, una vez se me rompió la bomba de insulina y no encontré absolutamente nada sobre qué hacer (tengo pendiente escribir sobre eso) … pensé que sería buena idea lanzar y dejar constancia en internet de esas respuestas con un lenguaje sencillo, intentando explicarlo de una forma divertida (cosa tremendamente complicada) y con ejemplos de mi día a día.

Sobre el nombre, pues, obviamente, soy un amante del Rock y aparte, quería dejar claro que mi página no está escrita por uno de esos sanitarios de “hay que hacer esto, deja de hacer eso, eso que haces está mal”. Cada uno vive la vida como quiere o como puede, mi misión es poner sobre la mesa “lo que hay” y ya tú decides. Sería muy hipócrita por mi parte vender que hay que comer 5 piezas de fruta al día cuando soy el primero que tiene esa asignatura pendiente; de ahí el Rock and Roll, el espíritu de rebeldía.

 ¿Crees que en la carrera de enfermería se presta suficiente atención a la diabetes?

Yo diría que en la carrera de enfermería no se presta suficiente atención a ninguna patología en concreto. Yo soy de la última promoción de diplomados, cuando tan solo eran 3 años de carrera (ahora son 4) y en esos 3 años había que condensar una cantidad de información increíble, y no solo en cuanto a enfermedades, que también hay que conocer el funcionamiento del cuerpo sin la enfermedad, técnicas, teoría (la filosofía enfermeril). Yo suelo ilustrarlo con una biblioteca, durante la carrera te enseñan donde se encuentran los libros de la biblioteca, y te aprendes algunas líneas de los libros más importantes (“En un lugar de la mancha…”, “No es verdad ángel de amor…”). El caso es que, en enfermería, por desgracia, no tenemos la opción de especializarnos en condiciones, como los médicos, y tenemos que andar tocando todos los palos. Así que al final vamos aprendiendo en función de donde nos toca trabajar. Una frase que se suele repetir entre nosotros es “demasiadas pocas cosas pasan” cuando te enteras de que a nosequien le han ofrecido un contrato de un mes en tal sitio y en ese contrato cada dos días lo cambian de cardiología a neurología, de ahí a oncología…

Creo que me voy por las ramas, pero volviendo al tema, yo diría que no, no se le presta suficiente atención y más cuando es una de las enfermedades asociadas que te encuentras más comúnmente, estás trabajando en traumatología y de 10 pacientes, 5 tienen diabetes…

Pinchazos, cálculos de dosis de insulina... cada persona con diabetes se convierte en su propio enfermero para muchas labores. Como profesional, ¿qué consejo darías a los que empiezan (o a los veteranos)?

A los que empiezan les diría que se lo tomen con calma pero que sean constantes. Yo me considero más novato que veterano (apenas llevo 6 años garrapiñado) pero en este tiempo he podido observar que si te obsesionas, te desesperas, tomas decisiones en caliente (en plan “¿¿¿300 mg/dl toda la tarde??? Me voy a poner 20 unidades, ya verás cómo te bajo, hijade****”) al final el que sale perdiendo eres tú. Ella (la diabetes) va a seguir contigo, lo quieras o no. Hay que llevarse bien con ella, leer mucho, informarse mucho, experimentar mucho y, si se comete un error, analizarlo y aprender de él. Hay que ser consciente que, aunque en algunas ocasiones es matemáticas, en otras no lo es y que, aunque hayas seguido todos los consejos y pasos como si de una receta se tratase, el resultado no es el esperado, pero porque el cuerpo es así y simplemente hay que aceptarlo.

A algunos veteranos les diría que se tienen que poner las pilas con las nuevas tecnologías. Que, aunque ya con muchos años sean unos expertos, los avances, en principio, nos hacen la vida aún más cómoda. Y lo malo de no conocer la tecnología es no poder exigirla a nuestro sistema de salud (como pasó con el dichoso sistema flash, todo el mundo pedía el mismo cuando lo que se debería haber pedido es medición continua de glucosa, que es el nombre de la tecnología y hubiese abierto una oferta más amplia de medidores en la seguridad social…).

 ¿En qué aspecto del día a día te ha servido más tu formación?

En mi día a día me ha servido mucho tener una base (aunque mínima) de nutrición que luego he tenido que ir expandiendo. También me ha servido para poder ser crítico con la información que uno se va encontrando en muchos sitios en plan “ok, un dato precioso, pero ¿De dónde sale? ¿Quién lo dice? ¿Está publicado en alguna revista…?” Esta es otra de las cosas que intento hacer en mi blog, hacer que la gente entienda que las recomendaciones no se las ha inventado una persona, sino que hay estudios y experimentos de donde salen.

En tu blog hablas del cambio que supone en tu vida, y en la de cualquier persona con diabetes, la bomba de insulina... ¿cómo viviste el cambio?

Pues, como explico en una entrada, yo era reacio a ese cambio, no me veía conectado a un cacharro las 24 horas del día, pero cuando comencé a usarla vi que era una de las mejores decisiones que había tomado. Te hace más independiente, puedes cambiar horarios de comida sin que esto te trastoque todo, puedes mantener una glucemia estable sin necesidad de picotear, no tienes que levantarte la camiseta para pincharte en la terraza de un bar en invierno porque tu amigo, el pesao que fuma, quiere estar fuera… Y si a eso le sumamos el tinglao del páncreas artificial que estoy usando actualmente conectando la bomba al medidor continuo de glucosa y pudiendo manejar todo desde mi móvil… ya ni te digo.

Como aficionado al rock... ¿qué cartel reunirías para un concierto en beneficio de la investigación sobre la diabetes?

Puestos a fantasear, es una lástima no poder contar con B.B. King, que, aunque tocara blues, realizó muchas campañas contra la diabetes, que también padeció. Pero un conciertito así, a nivel nacional, con sus clásicos; Extremoduro, Fito (¿sería esta una buena excusa para decirles que tocando con los Platero se recaudaría más, a ver si los convencemos?), El Drogas (magnífico nombre para este cartel), Loquillo, Reincidentes y los Inconscientes, Raimundo Amador, Pepe Bao… y, ojo, que no solo de rock vive el hombre, también se puede venir el Kanka, Kiko Veneno, Antilopez… (he intentado que no se me note mi otra afición, arqueólogo musical).

 

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