Así ha sido el Dakar de Daniel Albero, el primer piloto con diabetes en terminarlo

Hace unos días Daniel Albero lograba convertirse en el primer piloto con diabetes en finalizar el Rally Dakar. Todo un logro que llevaba tiempo persiguiendo nuestro habitual colaborador. Hoy le tenemos aquí contándonos cómo lo ha vivido.

El Dakar, la carrera del motor más dura del mundo. 12 etapas, cerca de 8000km recorridos por terrenos que te cortan el hipo sólo de pensarlo, terrenos inhóspitos, vírgenes, inalcanzables por cualquier persona que no esté dentro de la prueba, todo esto y mucho más te hacen sentirte especial, te reconforta y hacen sacar tu mejor versión.

Una versión que no es fruto de la casualidad, si no del trabajo de casi 8 años, de la perseverancia, dedicación, esfuerzo, sacrificio que ahora después de conseguir la Fita y cruzar la meta de este reconocido Rally te das cuenta que cualquier persona, sea cualquiera que sea su condición o enfermedad puede lograr todos los objetivos o sueños que se proponga.

Si a todo esto le sumamos la condición de ser la primera persona del mundo en conseguirlo con diabetes tipo 1 y que además ves en primera persona a la cantidad de gente a la que estás ayudando, a tener fe en sí misma, a ver la luz al final del túnel, a darse cuenta de que tu hijo con diabetes podrá ser uno más, sentir que podrás o podrán acceder al puesto de trabajo que siempre has soñado sin barreras sin impedimentos.

Esa es la gasolina, la fuerza que me mueve para dar siempre el máxima por una comunidad de personas con diabetes que, en un momento u otro necesitamos un empujón, algo que nos ayude a tomar una de las 45 decisiones extras que tenemos que tomar cada día y para la que a veces nos falta la suficiente fuerza de voluntad para hacerlo, porque te sientes cansado, estás enfermo o simplemente no te apetece.

A este fenómeno se le llama icono, un icono que un niño de 8 años, el que tanto necesitaba uno, alguien con quien inspirarse, nunca imaginó que se convertiría en uno de ellos. Quizás movido por crecer en la necesidad de tener uno y no encontrarlo, en aquella época la diabetes era como un tabú.

Han sido los 22 días más intensos de mi vida, donde si estás preparado y has trabajado lo suficiente y reúnes el mejor equipo que se pueda tener, entonces todo eso te lleva a cruzar la línea de meta. Una carrera en la que partimos 109 pilotos y solo la han logrado finalizar 63, entre ellos yo y mi gran compañera de viaje la diabetes; que aunque se empeñe en ponérnoslo difícil a cada momento,nosotros\as somos capaces de domarla en cualquier situación.

No sé cómo expresaros el choque de sentimientos vividos después de un esfuerzo tan grande donde me he visto obligado a sacar mi mejor versión, unidos al sabor de la victoria y poder ofrecer esta medalla a todas las personas con diabetes del mundo para que sirva como ejemplo de inspiración de otras muchas para desarrollar sus proyectos tanto deportivos como laborales, de estudios etc, además poder sentirme en paz con el motor de este proyecto, mi hijo Iker que, allá donde esté, seguro que él también me a acompañando durante todo este tiempo.

Todo esto hace que no sólo sea un proyecto deportivo personal si no que hemos conseguido crear una familia una gran familia que todos luchamos en el mismo sentido y mismo objetivo: que cada día esta sociedad en la que vivimos tengan claro que las personas con diabetes podemos realizar cualquier actividad que se nos solicite y poder eliminar de una vez todos los mitos los cuales nos rodean. Siempre, claro está, con más esfuerzo y dedicación.

Ahora y desde el sofá de casa escribiendo esta nota y repasando lo vivido todavía me cuesta creer lo que hemos conseguido y cuanto hemos sufrido. Recuerdo en la etapa 11 al llegar a meta estallé a llorar durante los siguientes 140 kilómetros de enlace pues llegue justo al corte de la luz y fue la primera vez que empecé a creer que podíamos llegar a meta, pues este Dakar 2021 ha sido uno de los más duros de los últimos años.

Hemos pasado momentos realmente duros. Es una carrera que en los últimos años ha ajustado mucho los tiempos, y en ocasiones te ves obligado a correr más de la cuenta para poder llegar a meta de día. Este año he tenido que conducir de noche por el desierto en más de una ocasión y os puedo asegurar que no es nada agradable pero creo que el esfuerzo y la lucha psicológica que hemos librado ha valido la pena.

Espero que desde vuestras casas lo hayáis podido disfrutar tanto como yo.

Gas e insulina que no falte.

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