Conservando la insulina en situaciones extremas

Hoy contamos con el piloto Daniel Albero, que nos cuenta cómo conserva su insulina y viaja con ella cuando se enfrenta a pruebas tan duras como el Rally Dakar.

Viajar y descubrir nuevas culturas, otras costumbres, estar en lugares inhóspitos, perdernos alguna vez sin saber cómo regresar, buscar la forma encontrar el camino que te lleve a casa... si, encima, a través de estos viajes puedes aportar algo a quienes de verdad necesitan ayuda, es algo que me reconforta mucho y creo que a todos nos gustaría hacer alguna vez.

Incluso viajar solo, sin un rumbo fijo, es algo tan increíble, tan sencillo, estás tan receptivo a conocer a tantísimas personas que te pueden aportar tanto… pero, a su vez, no es nada fácil, si tenemos una compañera de viaje tan caprichosa como es la diabetes.

No obstante, yo os puedo confirmar que sí se puede hacer pese a padecer diabetes. Sí es cierto que, si estas experiencias son en territorios hostiles, eso puede complicar vuestras opciones de tener un gran viaje. Solamente con mucha dedicación y un esmerado acopio de todo aquello que vayamos a necesitar se puede viajar a cualquier parte del mundo sin ningún temor.

Como piloto participante en dos ocasiones en el rally Dakar, la prueba del motor más dura del mundo, he corrido en los lugares más inhóspitos del planeta, bajo unas temperaturas extremas y un entorno inalcanzable para muchos, por sus extensiones de terreno y sus condiciones extremas. He viajado por lugares como África, Sudamérica o Arabia Saudí.

Cuando decides organizar un viaje sea por trabajo, ocio o deporte, tienes que saber a qué te enfrentas, saber los cambios horarios, es muy importante pues estos son los que más te van a costar, subir a un avión con destino a Perú, llegar a lima después de 12.30 horas de vuelo y sabiendo que hay un cambio horario de 6 horas no es nada fácil, pese a que podemos anticipar unos días nuestro viaje y comenzar de antemano la adaptación.

Si lo que vamos a hacer, como en mi caso, es una competición, necesitamos varios días de adaptación, si por el contrario estamos de vacaciones, podremos intentar cambiar las pautas poco a poco, por supuesto controlando mucho nuestras glucemias, pues casi seguro no nos van a respetar.

Yo siempre que salgo tengo que tener muy claro que encontrar algo tan simple para nosotros como la insulina en muchos lugares es misión imposible. Por eso, para viajar llevo insulina, parches del medidor, catéteres de la bomba de insulina… Van repartidos por todos y cada uno de los equipajes; llevo un lote completo de cada en cada maleta, de forma que si pierdo alguna siempre me quedará otra.

A ser posible la insulina que llevéis en la bodega podéis llevarla en unas pequeñas neveras que existen que funcionan a batería, e incluso podéis conectarle una batería externa para que duren más.

Otro lote, en la bolsa de mano que siempre llevo encima, inseparable: Podéis tener miedo a la hora de pasar los rigurosos controles en los aeropuertos, pero os aseguro que no os pondrán ninguna pega. Llevad alguna identificación que certifique que sois diabéticos, os dará más seguridad. Es increíble, porque piensas que, al pasar estos controles cargados de insulina, parches, bomba, medidores, etc.… el control se va a volver loco pitando, pero no, o por lo menos la bomba que yo uso, os aseguro que no pita.

Recordad hacer un cálculo de la insulina que vayáis a usar todos los días que dure vuestro viaje y multiplicarla por tres. Esta previsión tenéis que hacerla con cuidado, o hablarla con vuestro endocrino.

Si seguís estos consejos a rajatabla será muy difícil que os quedéis sin insulina, y que lo que puede ser el viaje de vuestras vidas se convierta en una pesadilla.

Yo, en mi caso, y exponiendo todo el material a temperaturas extremas (tanto de frío como de calor) cada día que entro en meta cambio la insulina por una nueva. Pero no tiro la que ya he usado, la guardo en la nevera de la asistencia por si las moscas. Os puedo asegurar que las insulinas de hoy aguantan más de lo que pensamos, pero es cierto que tampoco nos podemos fiar y toda medida de prevención que podamos tomar nunca será suficiente.

Lo que en el desierto o el Dakar ya no se rompe o se deteriora ya no lo hace nunca.

Así que, si estáis pensando en hacer algún viaje de este tipo o preparando alguna competición, no dudéis en lanzaros a cumplir vuestros objetivos, eso sí, nunca, nunca dejéis de lado a vuestra compañera, ella no os lo pondrá nada fácil, pero seguro que con más esfuerzo y autocontrol lo conseguiremos.

Si queréis saber más sobre mis aventuras en el Dakar no dudéis en visitar nuestra página web o nuestras redes sociales.

Gas e insulina, que no falten.

Descubre mucho más sobre Dani Albero en su web UN DIABÉTICO EN EL DAKAR

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