Las alergias primaverales y la diabetes

Dicen que la primavera la sangre altera. En el caso de muchas personas con diabetes, este dicho es literal. Hoy vamos a ver cómo afectan las alergias a las mediciones de glucosa y las personas con diabetes.

Y es que, en esta época, el polen y las gramíneas que circulan por el aire se traducen para muchas personas en molestias en las vías respiratorias, que pueden ir de un simple picorcillo a provocar dificultades respiratorias. Peligros que se ven aumentados cuando ya sufrimos alguna patología crónica como la diabetes, a lo que debemos sumar que la alergia (o, mejor dicho, los medicamentos para tratarla) incide en los niveles de glucosa, dificultando el control de los mismos.

Lo más importante es no automedicarse. La alergia puede confundirse con la astenia primaveral, cuyo tratamiento es diferente. Por ello, es indispensable consultar con nuestro médico para realizar el tratamiento correcto. Además, algunos medicamentos para la alergia pueden causar reacción con los que tomamos para la diabetes, anulando su efectividad o provocando efectos secundarios indeseados. Por no hablar de que la mayoría de antihistamínicos disminuyen la glucosa en sangre, por lo que el riesgo de hipoglucemia es mayor. O de que los sprays nasales suelen tener esteroides, que provocan que suba el nivel de azúcar en sangre. Es recomendable informarse de la composición de los medicamentos para encontrar uno que sea efectivo pero no nos complique el control de la glucosa.

En nuestra mano también tenemos algunas armas para suavizar los efectos de la alergia. Lo principal es no exponernos en estas fechas al polen y otros alérgenos. O sea, no salir a la calle en las horas de mayor concentración (entre las 10 y las 16 horas), usar protección en ojos, boca y nariz para no entrar en contacto con partículas que nos provoquen alergia (utilizando mascarillas, gafas de sol…), evitando zonas con muchas plantas (campo, parques, jardines…), lavando la ropa al llegar a casa para que el polen no se extienda por nuestro hogar, lavándonos las manos para no tocarnos con ellas la cara y transmitir restos de polen, metiéndonos en la ducha para eliminar restos de polen del cuerpo y el pelo…

Un consejo más: beber agua para mantenernos hidratados nos ayudará a descongestionar nuestras vías de mucosidades, aliviando los síntomas.

Ya sólo queda tener paciencia, y pensar que pronto llegará el verano y los síntomas irán mitigándose por sí solos.

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