Consejos para ir a la playa con diabetes

Llega el calor, y lo que nos apetece es pasarlo debajo de una sombrilla frente al mar, ¿verdad? Ni que decir tiene que tener diabetes no te impide lo más mínimo disfrutar de un buen día de playa. Pero sí que vamos a darte unos consejos para que tu día de playa sólo te deje buenos momentos que recordar.

  • ¡Ojo con el sol! Eso valdría para todos, pero especialmente para las personas con diabetes. La deshidratación nos afecta con mayor severidad, y las lesiones cutáneas también pueden ser muy peligrosas. Evitad las horas centrales del día, usad protector solar en todo momento, y no abandonéis demasiado la sombrilla.

  • Lo que nos lleva a la importancia de mantenerse hidratados. Recordad que si estáis sudando necesitáis reponer líquido, y que eso se consigue con bebidas sin alcohol ni azúcar, ya que éstas no hacen sino deshidratarnos más aún.

  • ¡Cuidado con los cortes y quemaduras! Andar descalzo por la arena es todo un placer. Pero debemos asegurarnos de mirar bien dónde pisamos, para que un trozo de concha o una piedra no nos provoque una herida que luego pueda darnos problemas. Para el baño, cuando no podremos ver el suelo, lo mejor es que llevemos algún tipo de calzado que nos proteja.

  • Si vas a bañarte con sensor de glucosa, asegúrate de que es resistente al agua. La mayoría de los sensores modernos lo son, pero si buceas la profundidad de inmersión oscila entre el metro y los dos metros y medio en los sensores más comunes, y entre 30 minutos y 24 horas continuas de inmersión. Así que lo mejor es consultar las especificaciones de tu sensor.

  • ¡Ojo a lo que metéis en la nevera! Es muy común acudir a la playa con alimentos dirigidos al clásico “picoteo”, con un alto valor energético y ricos en hidratos de carbono. Intentad sustituirlos por opciones más sanas, igual que hacéis en casa.

  • Cuida bien tu insulina. Recuerda que las altas temperaturas pueden alterar su efectividad. No la dejes al sol de forma directa. Las altas temperaturas también pueden afectar a las tiras reactivas y a los medidores de glucosa.

  • Y, para terminar, revisa regularmente tus niveles de glucosa. Un día de playa es un día bastante más activo de a lo que normalmente estamos acostumbrados, a lo que hay que sumar la sudoración, el cambio de dieta y a veces de horario de las comidas… ante tantas incertidumbres y cambios, lo mejor es ser precavidos y prestar atención a nuestra glucemia.

Con estos consejos, un buen día de playa está asegurado. Ahora solo falta encontrar esa calita paradisíaca que no conoce casi nadie. ¡Eso ya es cosa vuestra!

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