Consejos para hacer ejercicio en verano con diabetes

En verano cambiamos nuestros hábitos. Cambia el horario laboral, o estamos de vacaciones, el calor nos invita a sacarle más partido a la mañana y la noche, y no tanto a la media tarde…

Son momentos que pueden provocar desajustes. Pero llevar un buen control de nuestros niveles de glucosa es igual de importante que el resto del año. Por eso, no podemos permitirnos dejar de hacer ejercicio porque “estos meses no apetece”.

Eso sí, debemos tomar las medidas adecuadas.

Vamos a darte algunos consejos para que sigas haciendo ejercicio en verano con total seguridad:

  • No pares. Ya lo hemos dicho, es importante que nos mantengamos activos igual que el resto del año.
  • Evita las horas de calor. Procura realizar ejercicio a primera hora de la mañana o última de la tarde. La primera opción es mejor, ya que nos permite controlar mejor las posibles bajadas posteriores al ejercicio.
  • Hidrátate correctamente. En verano sudamos más, y es necesario un mayor aporte de agua. Además, durante la actividad en sí podemos sufrir una descompensación hídrica con facilidad, por lo que se recomienda beber medio litro de agua por cada 30-60 minutos de ejercicio, según la intensidad, una vez que lo finalicemos.
  • Utiliza un calzado adecuado. En verano es especialmente importante que el calzado que utilices para hacer ejercicio transpire correctamente, ya que el pie suda más y es más sensible a sufrir rozaduras.
  • Usa protector solar. Cuida tu piel si haces ejercicio al aire libre, y utiliza protector.
  • Ojo con el ejercicio extra. Estamos acostumbrados a cuidar nuestros niveles cuando hacemos ejercicio. Pero no debemos olvidar que nadar en la playa o la piscina, y otras actividades veraniegas también suponen un esfuerzo físico para nuestro cuerpo.
  • Y ojo con los nuevos deportes. Si vas a comenzar a hacer surf, submarinismo, piragüismo, u otro deporte acuático, recuerda que puede afectarte de forma diferente que el ejercicio que realizas de forma habitual. Control siempre tu glucosa antes y después del ejercicio.

Se trata de poner cuidado, y comprobar con mediciones cómo nos afecta el calor y las nuevas actividades (o las nuevas horas para realizarlas). ¡Y a seguir moviéndose!