Tatuajes, piercings y diabetes. ¿Compatibles?

Cuando a uno le diagnostican diabetes, le surgen todo tipo de preguntas. Desde las más fundamentales como “¿Qué puedo comer?” a las que pueden afectar a tus aficiones más dispares como “¿Hay algún problema en hacerme un tatuaje o un piercing?”.

La respuesta es no, no hay problema. Sin embargo, hay matices que debemos tener en cuenta. Y es que aunque hablamos de modificaciones cutáneas y superficiales, no dejan de ser heridas que pueden afectar a la circulación, por lo que hay que considerar algunas cosas antes de ponernos en manos de nuestro tatuador/perforador de confianza.

Lo primero que debemos tener en cuenta es la zona en la que vamos a tatuarnos. Zonas como las espinillas y muñecas, las nalgas o los pies tienen una circulación complicada, por lo que el riesgo de que un desajuste en la sangre lleve a una mala cicatrización es mayor.

Mucho menos recomendable es tatuarse las zonas en las que se inyecta la insulina, ya que los dibujos y colores pueden confundirnos y enmascarar una infección provocada por la aplicación de las inyecciones.

También debemos tener en cuenta nuestros niveles de azúcar. Si no son correctos, la herida no va a cicatrizar de forma óptima. Esto puede dar lugar a infecciones y otros problemas que pueden afectar a nuestra salud, y que como mínimo afectará también al buen aspecto del tatuaje. Así que un chequeo previo es más que recomendable antes de ir al estudio de tatuaje.

Precisamente el riesgo de infecciones es motivo de sobra para contar con un tatuador profesional, que siga a rajatabla las medidas de higiene. Si es algo importante para cualquier persona que se haga un tatuaje, mucho más en el caso de los diabéticos.

Luego llega el momento del tatuado. Al tratarse de un proceso doloroso, el azúcar en sangre tiende a subir. Por ello es recomendable tatuarse en varias sesiones si es un dibujo con muchas horas de trabajo, y tomar descansos regulares durante cada sesión, de forma que el cuerpo descanse, y podamos monitorizar nuestros niveles de azúcar.

Para evitar mareos e hipoglucemias podemos llevar algún carbohidrato de efecto rápido.

Una vez hecho el tatuaje o el piercing, es importante seguir al pie de la letra todas las indicaciones de higiene y cuidado, para que la herida cicatrice correctamente. Cualquier infección podría elevar los niveles de azúcar en sangre, por lo que no está de más que llevemos una monitorización más exhaustiva de lo habitual.

Con estas recomendaciones no deberías tener problema en lucir los piercings y tatuajes que te apetezcan. ¡Elígelos con buen criterio!

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