El salmorejo y la diabetes

¡Qué bien sienta un plato frío cuando llega el calor! Y en los últimos años, el salmorejo ha ido ganando terreno a su primo el gazpacho como una de las recetas estrella del verano. Un plato que tiene su origen tal y como lo conocemos en la Córdoba del siglo XIX, cuando se añade el tomate a un majado que ya contenía el resto de ingredientes (pan, ajo, aceite de oliva y sal) y se tomaba en las casas más humildes.

Se trata de un plato bastante ligero, que el IOB (Instituto de la Obesidad) ya resaltó hace tiempo por sus propiedades nutritivas y su composición baja en calorías. ¿Y los hidratos? Aunque en cada casa pueden variar bastante las proporciones, diremos de forma genérica que un cuenco de salmorejo de 250 ml ronda los 17 gramos de hidratos, la mitad de los cuales son azúcares. Las calorías, por su parte, rondarán las 175 kcal.

¿Y por qué es tan saludable? Para empezar, porque estamos consumiendo los tomates crudos, sin calentar, obteniendo de ellos todos sus nutrientes, principalmente vitaminas como la C y la E y minerales como el potasio, que favorecen la absorción de líquidos (ideal para combatir la deshidratación veraniega). Además, el aceite de oliva aporta grasas saludables, y el ajo ejerce un efecto vasodilatador, que favorece la acción de la insulina.

Eso sin olvidar que es un plato rico en fibra gracias a los tomates.

Prepararlo es muy sencillo, solamente hay que lavar y triturar los tomates, pasando luego por un colador para eliminar piel y pepitas. Sobre el pan del día anterior, también troceado, vertemos el puré de tomate y lo dejamos empapar 10 minutos. ¿La proporción? 5 veces más tomate que pan. Luego sólo hay que añadir el ajo, el aceite y una pizca de sal, para volver a triturar todo y obtener la crema final.

Aquí ya es el momento de añadir jamón, huevo, picatostes u otros vegetales. ¡Recordad que aquí podéis estar sumando hidratos!

Como veis, es una receta muy sencilla de hacer. ¡Merece la pena hacerla en casa y evitar los salmorejos industriales, que tienen muchísimos más azúcares!