¿Puedo tomar sandía si tengo diabetes?

La sandía es una de las frutas estrella del verano. Es refrescante, ligera, y suele gustarle a los niños. Pero ¿es saludable? Echemos un vistazo a sus propiedades.

Lo primero que debemos tener en cuenta es su nivel de hidratos. Su dulce sabor puede llevar a engaño, ya que tiene unos 6-8 gramos de azúcar por cada 100 gramos, menos que muchas otras frutas. No obstante, su baja carga glucémica tiene una pequeña "trampa". Y es que la sandía es un alimento que se digiere con mucha rapidez, por lo que su índice glucémico es alto, mayor a 70, que es el límite para considerar un alimento demasiado alto.

¿Es recomendable entonces? Por norma general sí, salvo que tú nutricionista diga lo contrario, pero debemos hacerlo con precaución. El alto índice glucémico provoca que la glucosa en sangre suba con velocidad, por lo que debemos tomar dos medidas a la hora de consumirla: primero, moderar su consumo y no excedernos; segundo, combinarla como postre de una comida con un índice glucémico bajo, para evitar picos de glucosa que nos coloquen en rangos demasiado altos. ¡Nada de comerse media sandía!

Una vez tomadas estas precauciones, la sandía tiene varias propiedades que pueden ayudar al control de la diabetes.

Para empezar, su bajo contenido calórico o grasas. O su alto contenido en vitamina C, que ayuda al sistema inmunitario.

Contiene potasio y magnesio, que ayudan a controlar la presión y la circulación sanguínea.

El licopeno, el pigmento que le aporta su característico color rojo, también tiene beneficios cardiovasculares.

Y además supone un buen aporte de fibra.

Así que ya sabéis, no es necesario renunciar este verano a una fresca tajada de sandía. Simplemente debemos consumirla con moderación y controlar los niveles de hidratos de nuestra comida (como siempre, por otra parte).

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