Me siento cansado: un síntoma de la diabetes

Sentirse cansado es un síntoma muy habitual de las personas con diabetes, especialmente de aquellas que no se cuidan lo suficiente.

Esto se debe al desajuste entre los niveles de glucosa y los de insulina en nuestro cuerpo. Pero aunque se asocia el cansancio a la hipoglucemia, ya que la glucosa es el “combustible” de nuestro cuerpo, una situación de hiperglucemia también nos provoca cansancio.

 

En el caso de la hipoglucemia, la relación es directa. Si nuestro cuerpo (o nuestra mente, el cansancio físico y el mental tienen el mismo origen) no tiene glucosa para funcionar, nos enviará el mensaje mediante esa sensación de cansancio. Es su forma de decirnos “necesitas más hidratos, y deja de gastar energías o vamos a entrar en una hipoglucemia grave”.

 

¿Y la hiperglucemia? En este caso, tenemos glucosa de sobra en nuestra sangre, pero no hay insulina que nos permita convertirla en energía para nuestras células.

En este punto puede que te preguntes: ¿cómo puedo saber si estoy cansado porque mis niveles son demasiado bajos o demasiado altos? La respuesta es tan sencilla como medir la glucosa en sangre en ese momento, para poder actuar correctamente.

 

Luego tenemos el cansancio de las mañanas, también bastante habitual. Se debe principalmente a que no hemos descansado correctamente durante la noche, porque nuestro cuerpo entra en niveles demasiado altos o bajos de glucosa. Deberíamos medirnos la glucemia a mitad de la noche (o consultar los datos de nuestro medidor continuo de glucosa) para saber qué nos ocurre, y ajustar nuestro consumo de glucosa/insulina antes de irnos a dormir.

 

Así pues, si quieres dejar de sentir ese cansancio que tanto te desanima, hay dos claves:

  • A corto plazo, debemos ajustar los niveles de glucosa, para entrar en normoglucemia.
  • A largo plazo, controlar nuestra diabetes es la mejor forma de evitar esa sensación de debilidad. Seguir una dieta sana, llevar un tratamiento adecuado... y, por supuesto, realizar un ejercicio apropiado. Consultad con vuestro médico cualquier duda que tengáis respecto a ello.

 

Y es que, aunque parezca irónico, las personas que menos ejercicio hacen... ¡son las que más cansadas se sienten!

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