La diabetes en el trabajo: consejos y precauciones

Una persona con diabetes puede trabajar en lo que quiera (aunque ya te contamos que hay profesiones con más riesgo que otras, eso sí). Pero en toda profesión debemos tener una serie de precauciones y prácticas que nos supongan una mayor seguridad a nosotros, y también al resto de personas con diabetes, normalizando y visualizando la enfermedad.

Y es que es recomendable no ocultar la enfermedad, y mostrar una actitud abierta a todo el que se interese por ella. En el trabajo nos encontramos con compañeros de muy diversos círculos, y la información que les llegue a través nuestra puede extenderse fácilmente. Además, teniendo a nuestros compañeros informados, lograremos dos objetivos muy importantes: que sepan que eres capaz de desarrollar tu labor sin ningún problema, y que puedan asistirte en una hipotética hipoglucemia.

Los más tímidos podéis comenzar explicando la situación a aquellos compañeros con los que tengáis más afinidad. Es importante que alguien cercano a tu puesto de trabajo sepa de tu condición, dónde están tus medicinas, etc...

¿Podéis sufrir discriminación? 5 de cada 6 personas con diabetes aseguran no haberla sufrido cuando en su trabajo se ha sabido de su enfermedad. Pero si tienes la mala suerte de ser esa 1 de cada 6 que sí, haz valer tus derechos. Si algún mal jefe llega a recriminar las ausencias para realizar los chequeos regulares, una buena respuesta es que gracias a tu condición te cuidas más que nadie. ¡Seguro que las personas con diabetes son menos propensas a las bajas laborales! ¡Por no hablar del sentido de la organización que tenemos!

Nosotros también debemos tomar consciencia de nuestro trabajo, y saber cómo nos va a afectar. El estrés, el esfuerzo físico… son aspectos que van a afectar a nuestra glucosa, y debemos adelantarnos a ello. Del mismo modo, hay que buscar formas de que concentrarnos en nuestras tareas laborales, tener reuniones o realizar desplazamientos no nos haga caer en retrasos en la toma de insulina, horarios de comida… o, al menos, que ocurra solo de forma muy puntual (y que seamos consciente de ello, pudiendo hacer los ajustes necesarios de antemano).

Y la mejor manera de comenzar el día de trabajo es llegando preparados: tras un buen descanso, habiendo tomado un desayuno adecuado, estando bien hidratados...

Como veis, no hay ningún consejo que no pueda reflejarse en el resto de nuestro día a día. Y, como en el resto de nuestra vida, no hay que ocultar nuestra condición. Normalizar la diabetes es tarea de todos. Y a medida que lo consigamos, los prejuicios irán cayendo solos. ¡Y mucho antes de lo que pensamos!

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