La diabetes en el cine

Hace un tiempo señalamos lo mal que reflejaban la diabetes algunas series televisivas. Pero, ¿y qué hay del cine? ¿Salimos mejor parados?

Lo cierto es que generalmente no. Si hay un personaje con diabetes, seguramente sea alguien a quien rescatar, que necesite insulina urgentemente por encontrarse al borde de la muerte…

Por ejemplo, nos viene a la cabeza una jovencísima Kristen Stewart pre-Crepúsculo, como hija con diabetes de Jodie Foster en La habitación del pánico (Panic Room, 2002). En la película, una hiperglucemia obliga a la sufrida madre a arriesgarse a salir de su refugio para obtener insulina que inyectar a su hija.

Algo parecido ocurre en Con Air (1997), cuando el personaje de Nicolas Cage debe conseguir la insulina que necesita uno de los personajes secundarios.

La hiperglucemia suele ofrecer sus efectos a largo plazo, por lo que quizá toda esa insulina no era tan urgente. Pero, claro, no es emocionante arriesgar al protagonista para conseguir un zumo...

Más cercano a la realidad eran la diabetes de Michael Corleone (Al Pacino) en El Padrino III (The Godfather part III, 1990), o la que hacía perder un pie al personaje de Jackie Gleason en su último papel, junto a Tom Hanks, en Nada en común (Nothing in common, 1986). Pero, claro, aquí todo tenía explicación. Mario Puzo, autor de la saga El Padrino, tenía diabetes, por lo que la enfermedad de Corleone reflejaba su propia realidad. Lo mismo ocurría con Gleason.

También es un reflejo conocido la abuela de Líos de familia (Soul Food, 1997), o el personaje de Judi Dench en Chocolate (Chocolat, 2000). Ambas muestran comportamientos parecidos, los de una persona con diabetes de las que se resiste a controlar su enfermedad, con fatales consecuencias. Una figura afortunadamente cada vez menos común, pero que todavía existe a día de hoy.

A medio camino entre unos y otros se nos queda el personaje de Julia Roberts en Magnolias de acero (Steel Magnolias, 1989). La famosa escena en la que sufre una hipoglucemia mientras prepara su peinado de boda nos resulta un poco extraña. ¿No podía haber tomado algo con azúcar cuando comenzó a notar los síntomas?

O el personaje de Memento (2000) que necesitaba que su marido le inyectase insulina periódicamente.

¿Volvemos a los personajes débiles con diabetes? En Species (1995), la alienígena que interpreta Natasha Henstridge busca un humano con el que aparearse, y descarta a uno por tener diabetes. ¡Un riesgo más que sumar a las retinopatías o el pie diabético!

Aunque, por contra, puede que tus agujas de insulina te sirvan para enviar al infierno a un malvado brujo, como pasaba en Warlock (1989).

Por último, mención especial para Hansel y Gretel: cazadores de brujas (Hansel & Gretel: Witch Hunters, 2013). Probablemente la película que peor ha retratado la diabetes de la historia. Resulta que, por todo al azúcar que comió de niño, Hansel es diabético. Pero no contentos con eso, los guionistas fueron más allá: cada vez que suena la alarma de su reloj se inyecta insulina. Aunque esté en pleno combate. Así, sin mediciones de glucosa, ni cálculos, ni nada de nada…

¿Y vosotros, qué otras películas recordáis con personajes con diabetes? ¡Dejadnos un comentario en nuestras redes sociales!

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