La diabetes al volante

Sobra decir que nada nos impide conducir con diabetes. Sin ir más lejos, en esta página hemos entrevistado a grandes pilotos como Daniel Albero o Kilian Meyer. Sin embargo, hay riesgos que debemos tener en cuenta, como el de sufrir una hipoglucemia al volante.

No en vano, la DGT solicita a las personas con diabetes un certificado médico que señale que la diabetes está debidamente controlada, para evitar estas situaciones de riesgo, y la vigencia del carnet para una persona con diabetes nunca es mayor de 5 años. Si somos personas acostumbradas a desmayos, inyecciones de glucagón, e incidentes similares por no tener los niveles adecuados de azúcar, entonces es posible que no sea recomendable que nos pongamos al volante.

El peligro de una hipoglucemia al volante es evidente, un mareo, la falta de concentración y coordinación, o una pérdida de conciencia mientras manejamos un coche es un riesgo que debemos evitar a toda costa. Según la DGT, el riesgo entre conductores con diabetes es entre un 12 y un 19% mayor que el general.

Luego están los problemas derivados de la diabetes como retinopatías y otros problemas de visión; o las alteraciones neuropáticas que principalmente pueden afectar a la sensibilidad en los pies, y nos lleven a alterar el manejo de los pedales.

Pero eso son problemas a largo plazo, así que vamos a volver a las hipoglucemias, para centrarnos en el día a día de una buena parte de los/as que estáis leyendo este artículo.

Lo primero que debemos hacer antes de salir a la carretera, es comprobar nuestros niveles de glucemia, y nunca ponernos a conducir si son demasiado bajos. Nunca revisaremos los niveles durante la conducción. Si estamos conduciendo y necesitamos hacerlo, pararemos el coche.

Además, debemos conocer nuestro cuerpo, para ser capaces de detectar cualquier indicio de hipoglucemia, y ser capaces de actuar con antelación. En el coche llevaremos siempre algún alimento rico en hidratos.

Por supuesto, si acabamos de hacer cambios en las dosis y el tratamiento de nuestra diabetes, lo ideal es no conducir y utilizar el transporte público o ejercer de copiloto hasta que estemos acostumbrados a la nueva situación.

Durante la conducción evitaremos situaciones de tensión, así como las bebidas alcohólicas. Y en viajes largos haremos pausas frecuentes para hidratar, descansar, y medir la glucosa. Por norma general es recomendable hacerlo cada dos horas.

Si pese a las precauciones notamos que estamos entrando en hipoglucemia, intentaremos detener en coche de forma segura, y tomar hidratos de absorción rápida. Lo ideal es permanecer parados, y volver a comprobar los niveles de azúcar 15 minutos después.

Si repitiendo la operación no frenamos la hipoglucemia, lo ideal es solicitar ayuda, ya que puede producirse una desorientación que nos ponga en riesgo.

¡Ah, y un último consejo! Recuerda que en el coche el calor puede estropear la insulina u otros medicamentos. Recuerda llevarlos siempre bien protegidos, y evita dejarlos en el maletero, o al alcance de la luz solar directa.

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