Embarazo con diabetes, ¿qué precauciones debo tomar?

En este blog ya os hemos hablado de la diabetes gestacional, que puede aparecer durante el embarazo. Pero los riesgos de esta diabetes transitoria son similares a los que afronta una mujer con diabetes que decide quedarse embarazada. Por suerte, son trastornos que se evitan sencillamente llevando un correcto control de la diabetes, del mismo modo que si no hubiese embarazo de por medio.

Por ejemplo, es importante seguir una dieta equilibrada, tanto para mantener el peso recomendado dentro del embarazo, como para que el bebé y la madre se alimenten correctamente. Es importante incluir en la dieta más fibra, vegetales, cereales integrales… y mantenerse lejos de grasas y calorías vacías.

De hecho, comenzar el embarazo estando dentro de un peso saludable es una recomendación muy habitual. Si la madre está en sobrepeso, es beneficioso que regule su peso antes de buscar el bebé, y que se tenga la diabetes igualmente controlada desde 2 o 3 meses antes del embarazo.

Las primeras semanas son las más importantes en el desarrollo del feto, por lo que llegar y pasar por ellas en óptimas condiciones evitará toda clase de riesgos.

De la misma manera que cuando no se está embarazada, mantenerse activa es igualmente importante. Ya no podremos realizar según qué actividades, pero aún podremos andar, ir en bici, o realizar algún ejercicio suave en la piscina.

Y, ojo, no nos podemos confiar si solemos controlar bien la diabetes, ya que las hormonas y los cambios metabólicos del embarazo van a descompensar nuestros niveles de glucosa de formas que no conocíamos. Llevar un buen control (incluyendo analizar los cuerpos cetónicos en la orina, no sólo la glucosa) es fundamental para lidiar con estos inesperados cambios. La tensión sanguínea también puede aumentar durante los meses de embarazo, por lo que, volviendo a la dieta, disminuiremos el consumo de café, sal… y por supuesto alcohol y tabaco. Así evitamos riesgos y favorecemos la correcta alimentación del feto.

Una tensión alta, espuma (proteína) en la orina e inflamaciones son precisamente las señales de una preeclampsia, que puede provocar problemas cerebrovasculares a la madre, especialmente durante el parto. Ante cualquier síntoma, acudiremos al médico.

Es importante recordar que una vez se pase por el parto, sigue siendo necesario continuar extremando las precauciones, ya que las hormonas de la lactancia, entre otros factores, aún afectarán durante unos meses a la diabetes. Seguid con un control más férreo hasta notar que la glucosa se estabiliza.

Como decíamos, nada que no se pueda mantener a raya llevando un buen control de la enfermedad, teniendo un embarazo de lo más normal.

¡Lo que sí será sin duda diferente será vuestra vida con un bebé en casa!

Compártelo a través de

También te puede interesar