Consejos para comer pizza si tienes diabetes

¡Qué socorrido es poner una pizza en el horno para la cena! Pero… ¡cómo sube la glucosa después! Aunque solamente vemos la parte superior, con sus verduras y demás ingredientes, no debemos olvidar que estamos sujetando la pizza por una base que está hecha con harina. No olvidemos que una base de unos 30 cm de diámetro, lo que viene a ser una pizza mediana, puede pesar un cuarto de kilo. Como una barra de pan. Y la mitad de ese peso son hidratos.

O sea, que solamente con cada porción de pizza (si cortamos esta pizza mediana en 8 partes simétricas) estamos consumiendo más de una ración de hidratos. ¡Solamente con la masa!

Y a eso debemos sumar los hidratos de los ingredientes. Para que nos hagamos una idea, la Federación de Diabetes calcula que media pizza mediana (o sea, 200 gramos de unos 400 gramos en total que suelen tener) supone por lo general 5 raciones de hidratos para nuestro cuerpo. Por supuesto, todo depende de la pizza, y es una cifra que puede oscilar mucho. Depende de su masa, de los ingredientes utilizados, de si va cubierta con algún tipo de salsa...

Por eso muchas personas notan que su glucosa sube en exceso, y que incluso amanecen con niveles muy altos de glucosa. ¿Significa eso que una persona con diabetes debe renunciar a ellas? Por supuesto que no, pero sí nos conviene tener en cuenta algunos consejos:

  1. Cómela para almorzar. Al ser una fuente de hidratos importante, es más útil para nuestro cuerpo que nos aporte energía para lo que queda de día. Y además podremos controlar mejor una subida de azúcar durante la tarde que dejar que nuestro cuerpo la soporte mientras dormimos. Si la usas para ahorrar tiempo, cocina a mediodía la cena mientras se hornea la pizza, así por la noche estarás igualmente liberado de obligaciones en la cocina.
  2. Ajusta tu insulina. Si después de comer una pizza suben tus niveles de glucosa, no es sólo porque sea un alimento con muchos hidratos, también porque no se ha ajustado la insulina en consecuencia. Recuerda que aunque tenga un 50% de hidratos, solamente el 3% son azúcares (hablamos de una masa precocinada, las pizzas industriales completas generalmente tienen más), el resto son de absorción lenta.
  3. Cómprala en el supermercado o, mejor, cocínala en casa. Salvo que tu pizzería favorita ofrezca información nutricional, la mejor forma de saber cuántos hidratos tiene realmente la pizza que estás comiendo es que la hagas tú, o que venga la información en su envase.
  4. Opta por la masa fina. Ya sea casera o comprada, elige aquellas pizzas que tengan una base con menos harina, para no abusar de los hidratos.
  5. Prueba con otras harinas. Si la preparas tú, elige harina de espelta, integral, u otra que proporcione menos hidratos a la receta.
  6. Compensa los hidratos con los demás ingredientes. A la hora de prepararla o elegir, opta por menos queso y salsas, y más ingredientes con fibra y otros nutrientes, para no añadir muchos más hidratos de carbono al total de la pizza. Utiliza también tomate casero, para disminuir el aporte de azúcares.
  7. Comparte. Pocas comidas son tan apropiadas para comer con otras personas como una pizza. En lugar de comerte una tú solito/a, compártela con más personas y añade otro plato como complemento que no contenga tantos hidratos.

Y recuerda: una buena pizza tiene pocos ingredientes, para que se distingan unos de otros. Con piña o sin piña, con anchoas o sin anchoas… ¡eso ya depende de ti!

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