Consejos para caminar con diabetes

No hacen falta grandes esfuerzos para realizar ejercicio. A veces, una simple caminata es lo más sano, relajante y apropiado que podemos hacer.

A ciertas edades, pasear es de las pocas actividades que nos resultarán beneficiosas. E, incluso siendo más jóvenes, se trata de una actividad que no tiene impacto sobre nuestras articulaciones.

Así que caminar se presenta como una opción estupenda para mantener sano nuestro corazón, a la vez que controlamos nuestro peso y nuestras glucemias.

¿Qué debemos tener en cuenta? Lo primero, es el consejo de nuestro médico. Él será el que nos indica la intensidad y duración ideal de las caminatas según nuestro estado físico y de salud. Y también nos dará las pautas para ajustar la insulina a esta nueva actividad.

Estos ajustes dependerán incluso de la hora del día a la que salgamos a pasear. Por ejemplo, salir a andar 30 minutos después de comer ayudará a bajar el pico de glucemia de esa comida. Si lo hacemos a primera hora de la mañana, ayudará a mantener la glucemia más baja durante buena parte del día. Por contra, si salimos a andar muy tarde debemos cuidarnos de los riesgos de una hipoglucemia nocturna.

Por eso es importante llevar un buen control glucémico, especialmente si estamos añadiendo esta actividad a nuestro día a día, o si estamos modificando cuándo la realizamos. Por supuesto, siempre mediremos la glucosa o consultaremos nuestro sensor antes de salir a andar, para comprobar que no estamos demasiado altos ni bajos de glucosa.

Por norma general, se recomiendan 30 minutos de actividad al día. Eso equivale a un paseo corto. Puede que lo hagamos moviéndonos andando el lugar de usar el bus, o saliendo a charlar con alguien mientras paseamos. Sea como sea, lo importante aquí es encontrar una rutina que nos lleve a pasear el máximo posible de días.

Aunque si salimos con alguien será una ventaja si somos propensos a sufrir hipoglucemias.

Atención especial debemos prestar al calzado y los calcetines que utilicemos. Necesitamos que el pie transpire, para no acumular humedad, y que no haya roces que puedan causarnos una herida que luego pueda complicarse.

Por último, hay que llevar siempre agua para mantenerse hidratado, y algún snack para combatir una hipoglucemia repentina.

Y con esto, terminamos repitiendo lo que decía el filósofo Edward Paul Abbey: “Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante”.