Cocina con diabetes: receta de tortilla de espárragos

Llega la primavera, y uno de los productos de temporada que recuperamos son los espárragos trigueros. Hoy vamos a preparar una sencilla tortilla de espárragos para incluirlos en nuestra dieta.

Los espárragos tienen muchos beneficios para las personas con diabetes. Gracias a su contenido en cromo, facilita el transporte de insulina, además de metabolizar grasas e hidratos. Además, son ricos en fibra, y fuente de potasio, vitaminas A, B6 y C, o ácido fólico.

Para preparar 4 raciones de tortilla necesitaremos:

  • 8 huevos
  • 2 manojos de espárragos verdes
  • 1 diente de ajo
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Opcional: un cuarto de kilo de gambas peladas

El resultado nos dará un gramo de hidratos por porción (algo más, alrededor de 1,2 gramos si añadimos las gambas).

Lo primero que debemos hacer es quedarnos con las partes tiernas de los espárragos, cortando y desechando las duras (o guardándolas para hacer crema). También picaremos el diente de ajo.

Rehogaremos los espárragos y el ajo en unas cucharadas de aceite de oliva, salteando de vez en cuando, hasta que veamos que están tiernos. Es mejor usar una sartén grande, ya que es una tortilla que luce y sabe mejor si es fina, al contrario que una tortilla de patatas.

También podéis sustituir este paso por poner un par de minutos los espárragos en agua hirviendo, o al vapor, escurriéndolos bien luego. Pero en este caso hay que controlar muy bien, ya que debemos tener cuidado de que no queden demasiado blandos.

Cuando los espárragos estén tiernos podemos añadir una pizca de sal, a vuestro gusto. En ese momento, si también vamos a utilizar gambas, será el momento de añadirlas y saltear todo un poco más.

Mientras los espárragos se van haciendo, habremos batido los huevos con una pizca de perejil (que podéis cambiar por otra/s especia/s a vuestro gusto).
El último paso es añadir el huevo batido a la sartén, y dejar que cuaje. Cuando veamos que está cuajando por abajo, le damos la vuelta con un plato para que nos quede al final igual de hecha por los dos lados.

¡Servidla caliente y disfrutad de un plato sencillo y sanísimo!

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