Así muestra la diabetes la televisión: mal

Ni todas las rubias son tontas, ni todos los estadounidenses tienen un arma, ni todos los diabéticos se desmayan cada cinco minutos o se pasan el día inyectándose insulina sin ton ni son.

El mundo de la televisión (de la mala televisión, especialmente) está plagado de estereotipos, y las personas con diabetes desgraciadamente no han escapado de ello.

A veces, incluso tramas pensadas (en teoría) para informar sobre la diabetes consiguen desinformar a aquellos que no conocen la enfermedad.

Un claro ejemplo es el episodio final de la segunda temporada de Hannah Montana. Inicialmente se titulaba “No sugar, sugar”, y se emitió inicialmente en varias filiales de Disney alrededor del globo. En ella, el grupo de amigos de la protagonista descubría que uno de ellos, Oliver, tenía diabetes, y se esforzaba durante el resto del episodio en que no accediese a ningún tipo de azúcar.

El despropósito fue tal que recibió quejas en todo el mundo, y su emisión se canceló en Estados Unidos hasta que se reeditaron varias escenas, se grabaron algunas nuevas durante la segunda temporada (los cambios de edad y peinado se aprecian en la nueva versión de una escena a otra) e incluso cambiaron el nombre del episodio a “Uptight (Oliver's Alright)”. Uno de los cambios lo protagonizaba Oliver, que aparecía en el episodio original diciendo que quería comer azúcar pero que no podía. Se cambió por el personaje explicando que tenía Diabetes Tipo 1, y que podía tomar azúcar siempre que controlase su dieta y sus niveles de azúcar en sangre.

También se eliminó la escena final en la que Oliver busca en la basura un dulce para comérselo.

En The Walking Dead se ve que los guionistas ni siquiera se informaron mucho sobre la enfermedad cuando Daryl, uno de los protagonistas, encuentra en el sexto episodio de la sexta temporada a Tina, una superviviente con diabetes tipo 1.

¿Cómo lleva Tina su insulina en frío? Es el primer enigma que se pregunta cualquier diabético cuando el personaje aparece en mitad del bosque.

Pero la cosa empeora cuando Tina se desmaya (síntoma de hipoglucemia) y Daryl… ¡le inyecta su insulina! El mundo al revés… por supuesto la inyección apenas tarda unos segundos en permitir que Tina esté lista para la acción. Un despropósito tras otro.

Pero claro, uno no sabe si es peor cuando informan mal o cuando se burlan de él. Lo peor es cuando ocurren ambas cosas al mismo tiempo. Es lo que ocurrió en The Big Bang Theory, cuando en la octava temporada Penny está buscando un trabajo como comercial y suelta lo siguiente durante su entrevista de trabajo: “Bueno, como camarera la venta es una parte importante de mi trabajo. Créame, he convencido a clientes muy gordos que no deberían tomar tarta para que tomen más tarta… uno de esos glotones hasta tenía una bomba de insulina”. El entrevistador contesta que él también tiene una de esas bombas.

Aquí se asocia diabetes y sobrepeso, se muestra a los diabéticos como glotones, y se bromea con la errónea idea de que no pueden tomar nada de azúcar. Sobra decir si eres lector de este blog que estamos ante un cúmulo de desinformación y estereotipos resumido en apenas dos frases.

¿Os ha parecido interesante? ¿Se os ocurren otros momentos televisivos similares? Dejad un comentario en nuestras redes sociales y quizá hagamos un día otro repaso similar. Aunque antes visitaremos el mundo del cine, que también nos ha dado “memorables a la vez que olvidables” diabéticos.

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